miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡¡¡Felices Fiestas!!!

Desde la redacción de Otro Blog Sobre El C64 formada por un chimpancé con esquizofrenia y una recortada en cada mano y servidor, os queremos desear a todos unas Felices Fiestas y que lo paséis muy bien estos días. Y que sobre todo, en cuanto tengáis un hueco, le deis a esto del retro y os echéis una partida a esos clásicos con los que tanto disfrutásteis de crío, o a esas joyas a las que por algún motivo aún no habéis jugado.


Salu2, Paco.

domingo, 21 de diciembre de 2014

30 años con el Commodore 64 (III)

Nueva entrega de la historia de este abuelo cebolleta con el C64...  

Hace muchos años, en el teletexto de TVE, había unas páginas de compraventa e intercambio de segunda mano, en las que de vez en cuando aparecían usuarios de microordenadores buscando gente con la que intercambiar programas. Y fue gracias a este ahora obsoleto medio de comunicación que contacté con un par de usuarios para intercambiar material en diskette por correo y así ampliar mi modesta colección videojueguil. Así, cada pocos meses sentía los nervios de la espera de un nuevo paquete con varios diskettes cargados de juegos, y pude descubrir clásicos como Out-Run, el gran Two on Two y el no menos grande One on One, Ghostbusters, Rick Dangerous o Street Fighter. Con el paso del tiempo la sección de intercambios del teletexto dejó de mostrar anuncios de usuarios de microordenadores, siendo sustituidos por "peceros", "amigueros" y demás fauna 16bitera.
El teletexto: el internet de los 80 y 90.

Por otro lado, a finales de 1991 contacté en el Mercat de Sant Antoni de Barcelona con un 'dealer' que vendía juegos de C64, para comprarle periódicamente las novedades anunciadas en Micromanía. De esta manera me hice, entre otros, con el gran Navy Seals, el decepcionante Narco Police, Teenage Mutant Hero Turtles, Golden Axe, Pit-Fighter, Pang, y los dos juegos de Los Simpsons lanzados para nuestro ordenador: Bart vs The Space Mutants y The Simpsons Arcade Game de Konami, una desconocida conversión más que digna de la recreativa para 4 jugadores. La diskettera echaba humo, aunque de vez en cuando comprábamos juegos en cinta como NARC, Space Gun, Forgotten Worlds, Shadow Warriors o el pack Soccer Stars con 4 juegos de fútbol (Microprose Soccer, Gazza II, Kick Off 2 y Emlyn Hughes International Soccer).
Qué bonicas esas cajas de juegos en cinta... y qué pronto había que pegarlas con celo...

Y en 1992, el año olímpico, al Commodore le salió competencia en casa. En las navidades, mi padre nos compró en un El Corte Inglés de Pza. Catalunya en Barcelona, un flamante Olivetti PC que llevaba un Intel 386 SX a 16MHz, 2MB de RAM, 40MB de disco duro, tarjeta gráfica VGA, diskettera HD de 3" y 1/4 y monitor a color de 14" por 99.000 ptas de entonces (cerca de 600€ sin contar la inflación, claro). Este equipo pasó a ocupar el espacio dedicado al C64, que quedó relegado al mueble de la TV de la salita de estar. Cuando se averió, lo llevamos a un SAT de Barcelona llamado Servicom en el que te lo cambiaban por uno reparado por unas 13.500 ptas. De hecho, en casa teníamos otro C64 que mi padre consiguió de 2ª mano años atrás y que estaba averiado, que también cambiamos por un C64c reparado para dejarlo en casa de mis abuelos en Barcelona.
Unas cuantas joyas en disco.

En cuanto al PC, en un principio, el entusiasmo por aprender a manejar Windows 3.1, los comandos del MS DOS 5.0 y la programación en Turbo Pascal, y el poder jugar a los juegos de 16 bits que solía ver en las revistas, hicieron que el uso del Commodore fuese a menos. Pero cuando quería jugar "de verdad", enchufaba la panera a una TV de 15" y disfrutaba como un enano. Hasta mediados de 1994 no tuvimos tarjeta de sonido (Sound Blaster Pro), así que jugar a Dune, Prince of Persia, Microprose F1, The Secret of the Monkey Island o X-Wing sin sonido era algo triste, pero era lo que había y eran juegos realmente buenos. Además, en Castellón no tenía acceso a publicaciones extranjeras sobre el C64, y lo que veía en Micromanía era que los 8 bits habían muerto y los 16 bits eran el presente, así que tocaba enterrar al C64. O todavía no...
Commodore Format, una manera de escribir sobre videojuegos algo distinta a Micromanía.

En otoño de 1993 me hice en Barcelona con un par de números de la publicación inglesa Commodore Format. Y ahora algunos me diréis "pues sí que te enteraste tarde, macho". Y tenéis razón, pero por un lado desconocía que esas revistas llegasen a España, y por otro, bueno, Castellón siempre ha sido un poco culo del mundo (hasta que el aeropuerto sin aviones y sus autores nos pusieron en el mapa, pero esa es otra historia) y aquí llegaban entonces pocas publicaciones, y era difícil hallar prensa extranjera. En esta publicación vi referencias a juegos que aquí ni se anunciaban, así que retomé el contacto con el tipet de Sant Antoni y le pedí juegos inéditos aquí y otros que me recomendara. Y me mandó el "perfecto" -según la revista CF- Mayhem in Monsterland (le dieron un algo exagerado 100%), el colosal Creatures y su segunda parte (que me gustó menos), el más que digno Lemmings, Uridium, Teenage Mutant Ninja Turtles: Coin Op, el divertido Maniac Mansion u Out Run Europa, entre otros. Aquello extendió la vida del C64 una buena temporada...
¡Enséñame los diskettes, enséñame los diskettes!

En el próximo y definitivo post de la serie: larga vida a la emulación.


Salu2, Paco.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La Edad de Oro en el Software Español: Opera Soft

Como habréis podido observar, he ordenado mi repaso a las más importantes compañías de soft que hicieron productos para el C64 de más a menos producción. Así, el turno ahora es para Opera Soft, compañía surgida de las cenizas de Indescomp que hizo muchos juegos, algunos muy reconocidos como La Abadía del Crimen, Goody, Mot, La Colmena o Livingstone Supongo, pero pocos de estos para nuestra máquina. En general sacaron buenos juegos, de alta calidad y temáticas muy variadas, y como veréis, algunos muy muy originales.


 Empecemos...

Camelot Warriors (1985) 
En realidad este juego es de Dinamic, pero le encargaron la versión para Commodore a Opera. Y como Opera tiene pocos juegos para C64, he decidido ponerlo aquí. Es una aventura en la que deberemos recolectar una serie de objetos modernos como una bombilla, una TV o un refresco de cola, y que tienen nombres rimbombantes como "el fuego que no quema" o "el elixir de la vida", repartidos en un fantástico mundo medieval con magos y dragones. Es un juego de gráficos simples, no muy extenso, y con un salto de peculiar comportamiento que puede llegar a exasperar. Para colmo, y como pasaba en muchos juegos españoles, según donde mueras puedes entrar en un bucle infinito en el que verás a tu personaje morir una y otra vez en la misma situación sin poder hacer nada... pero a mi me gusta mucho, qué queréis que os diga.

Livingstone, Supongo (1986)
Los chicos de Opera se imaginaron el viaje del reportero Stanley en busca del profesor Livingstone como una apasionante aventura en la que Stanley, pertrechado con cuchillos, boomerangs o una pértiga, esquivaba monos que le lanzaban cocos, cocodrilos o misteriosas criaturas ocultas en cuevas. Quizás debió vivir algo de todo eso (desconozco su historia, la verdad), pero la versión de Opera Soft de su periplo africano es bastante más divertida. Livingstone, Supongo es una colorida videoaventura en la que deberemos recolectar una serie de objetos antes de encontrarnos con el profesor. El control es muy bueno y el sistema de selección de objetos a usar es sencillo, y nos permite realizar varias acciones con Stanley, pero es realmente difícil. Ah, escuchad la musiquita de la presentación, vale la pena.

Mot (1989)
Mot es un personaje de cómic creado por Alfonso Azpiri que acabó protagonizando el videojuego español con más versiones hasta la fecha. Mot es un alienígena tragón y torpe que se planta en casa del niño Leo a través de su TV, y que le hace vivir una serie de aventuras a lo largo de 4 fases (3 jugables, la primera es un cómic). Si bien las otras versiones son muy buenas, la de C64 es algo lenta y tiene fallos gráficos como un color-clash que pocas veces solíamos ver en nuestra panera. Aparte del salto de Leo que, al igual que el de Camelot Warriors, es totalmente ingobernable. Pero quitando esto, merece la pena jugarlo por su originalidad, tanto en el peculiar comportamiento de Mot como en la forma en que vemos la acción, como un cómic en el que cada personaje aparece en una viñeta diferente.

Jai Alai (1991)
Es uno de los juegos deportivos más originales que se pueden encontrar para nuestra panera, ya que nos permite jugar a la pelota vasca en la modalidad de cesta-punta, con un modo con armas que incluye power-ups que hacen más interesantes las partidas, como mayor potencia o invisibilidad. Tiene gran cantidad de opciones, modo 1-2 jugadores y campeonato, un control sencillo e intuitivo y la posibilidad de jugar con o sin armas. A nivel técnico es impecable, tanto gráfica como sonoramente, con un scroll rápido pero suave y unos buenos movimientos de los jugadores. Quizás la temática no atraiga, pero realmente merece la pena probarlo. Después de Jai Alai, Opera lanzó algunos juegos para otras plataformas pero no para C64, por lo que ésta quedaría como su última creación para el Commodore. Este juego lo tengo original en cinta, con su caja y ese portadón de Azpiri, y lo compré tras leer una crítica bastante positiva en Micromanía.

En la última entrega veremos un par de juegos de Made in Spain, compañía de la que hasta hace poco estaba convencido que no había sacado absolutamente nada para nuestra panera, pero gracias a José Zanni he descubierto que estaba equivocado.


Salu2, Paco.

domingo, 5 de octubre de 2014

Valencia Va de Retro 2014


Ayer se celebró en la Universidad Politécnica de Valencia la primera edición de la feria de retroinformática Valencia Va de Retro. Esta feria tuvo la particularidad de celebrarse en la Escuela Técnica Superior de Informática, donde se encuentra uno de los museos de informática más importantes de España, lo que daba al evento un plus especial, al poder realizar unas muy amenas visitas guiadas por Xavi al museo y conocer algunos de los tesoros que alberga, como una memoria de núcleos de ferrita o grandes aparatos informáticos de IBM fabricados en nuestro país hace décadas, aparte de gran cantidad de equipos de épocas variadas.
Un Vectrex en funcionamiento.
La feria contó con stands de exposición de equipos retro, desarrolladores de videojuegos como Futuresco (con un juego con gafas 3D que bebía de clásicos como Camelot Warriors), asociaciones de retroinformática o tiendas de videojuegos, consolas retro y otros elementos relacionados con el mundillo, en las que tristemente no faltaron precios hinchados por la retroespeculación. En algunos de estos stands podías jugar con las máquinas expuestas. Así, pude probar por primera vez un Vectrex, y me pareció impresionante. También había Neo Geos, Amigas con el Lemmings o el R-Type, un C64 con el Commando (la versión del 86), algún CPC y un Spectrum en el que poder jugar a miles de juegos en una tele de tubo en blanco y negro en el que probé el Exolon.
Un pack de juegos variados en cinta en uno de los expositores.
Además, y para ejercitar neuronas y dedos, había una zona de juegos en las que podíamos jugar en microordenadores como el VIC-20, Videopac G7000, C64 (R-Type), ZX Spectrum (Space Invaders... o algo parecido), CPC (Rick Dangerous) o MSX (Penguin Adventure), un Amiga para jugar al enorme Turrican, consolas como la mítica Colecovision, NES, MegaDrive, Master System, SuperNES, TurboGrafx, etc. Junto a estas máquinas teníamos varias recreativas (con el clásico Street Fighter II, el Tetris y un Super Mario) y algunos pinballs (estos de pago). Sin duda la sección más exitosa de la feria, siempre llena de gente de diversas edades pasándolo bien con clásicos tan diversos como Space Invaders, Pong o Sonic.
La zona de juegos con máquinas de todo tipo.
Otra de las secciones para mi gusto más acertadas fue la que albergaba el Museo en Vivo y que aunaba el 30 aniversario del Amstrad CPC y de Dinamic. De este modo podíamos jugar en varios Amstrad a clásicos como After the War, Camelot Warriors, Fernando Martín, Míchel, Aspar GP, Freddy Hardest, Army Moves o Navy Moves. Sin duda uno de los apartados más entretenidos e interesantes de la feria.

Aspar GP en un Amstrad CPC.
 Respecto a conferencias, de las varias que se hicieron asistí a dos (aunque hubiese querido ver alguna más pero me despisté), una sobre programación de emuladores impartida por José Tejada (muy técnica, quizás demasiado), y otra más amena de Jordigahan sobre construcción de minirecreativas, en la que nos explicó los pormenores de la construcción de estos divertidos aparatos y nos dio consejos muy útiles para la gente que se aventure a hacerse una. En la misma aula en que tuvo lugar esta última conferencia, se proyectaba contínuamente un vídeo con anuncios de los 80 y 90 de equipos informáticos que iban desde los microordenadores de 8 bits hasta Atari ST o Silicon Graphics, algunos eran realmente bizarros y todos ellos entrañables.

En definitiva, un evento muy bien organizado en el que era muy difícil aburrirse -más bien al contrario- y con detalles muy positivos como las visitas guiadas al museo, la sección CPC-Dinamic o ese económico menú de 6,50€ en una de las cafeterías de la facultad. Esperemos que el año próximo podamos disfrutarlo de nuevo. Ah, tenéis el resto de fotos del evento en esta galería.
El gran Andrés Samudio tras la firma de autógrafos.

Salu2, Paco.


domingo, 21 de septiembre de 2014

Versiones EE.UU. vs Europa

Señoras y señores, bienvenidos al retrocombate de hoy. Esta noche vamos a disfrutar de un enfrentamiento muy especial: un país contra un continente y sus versiones de algunos de los videojuegos más famosos para el C64. A mi izquierda y con calzón, rojo, blanco y azul estrellado, EE.UU. A mi derecha, con calzón azul y estrellitas amarillas, Europa. Caballeros, quiero un combate limpio, nada de lanzarse píxeles por debajo de la cintura, ni codazos en los datassettes o mordiscos en los joysticks.
Esto va a ser como la Ryder Cup pero sin chaquetas verdes y sobre un cuadrilátero pixelado...
Sí amigas y amigos (los que aún sigáis leyendo tras este rimbombante inicio de artículo), voy a repasar algunos de los títulos que en su día fueron lanzados con versiones distintas según fuesen destinadas a EE.UU. y Europa, unas veces por la diferencia entre los formatos de imagen PAL-NTSC, otras para resarcirse de una mala primera versión, y otras... a saber. Generalmente siempre había una versión buena y otra mala del mismo juego. Si la versión europea era la buena, disfrutabas de un buen programa, pero si era mala... tres piedras, ya que a España rara vez llegaba una versión del otro lado del charco si no era vía pirata. Bueno, baste de cháchara y... ¡qué comience el combate!

Street Fighter (Tiertex/Europa 1988, Pacific Dataworks International/EE.UU. 1988)
Versión Europa.
Versión EE.UU.
No he encontrado juego mejor para comenzar las comparativas que la primera parte de la mítica saga de combates uno contra uno de Capcom. La versión yanqui fue programada por Pacific Dataworks International, mientras que la europea fue perpetrada por Tiertex. Y digo perpetrada por no decir algo peor: tiene scroll, como en la versión original, y sus sprites son grandes, como en la versión original. Pero sus píxeles son inmensos. Enormes. Como cabezas de bebés hidrocefálicos. Parece un VIC-20. Y mal coloreados. De hecho, la pantalla del primer rival parece hecha con paleta EGA. Y los movimientos andan escasos de frames. En cambio, la versión americana, pese a carecer de scroll y tener personajes más pequeños, los tiene en alta resolución, con buenos movimientos y unos fondos detallados y coloristas. Incluso podemos hacer las "magias" de Ryu (haduken, shoryuken y "patada remolino"), aunque hay que practicar mucho. Eso sí, musicalmente gana la versión de Tiertex, tiene unas melodías mucho mejores que las americanas.
Ganador: EE.UU.

Cabal (Ocean/Europa 1989, Capcom/EE.UU. 1990)
Versión Europa.
Versión EE.UU.
En este clásico de disparos con mirilla de Capcom la cosa está algo más equilibrada... pero tampoco. Por un lado tenemos la versión EE.UU. que llama más la atención, con personajes en alta resolución, decorados correctos y buenos FX, pero pocos enemigos simultáneos, sin granadas que lanzar, una mirilla lenta como ella sola y unas balas que se confunden con el fondo, lo que las hace difíciles de ver y esquivar. Por otro tenemos la europea, en la que sólo nuestro personaje está en alta, pero contamos decorados correctos y sobre todo con muchos más enemigos simultáneos, lanzamiento de granadas, un mejor control y detalles como el cambio de mirilla al coger determinados extras. En definitiva, la versión europea es mucho más jugable y lo más importante, es tremendamente divertida. Los americanos debieron pensar que abusando de la alta resolución el juego sería mejor y erraron.
Ganador: Europa.

Ikari Warriors (Elite/Europa 1988, Data East/EE.UU. 1986)
Versión Europa.
Versión EE.UU.
Podría disculpar a Data East porque hicieron el juego dos años antes que Elite y no se conocía tan bien la máquina como más tarde. Pero su versión es mala. Commando, que es del mismo género, es del mismo año y lo supera. Igual que Rambo. Manejamos uno (y sólo uno, nada de 2 jugadores) pixelado soldado que se abrirá camino entre los (escasos) y pixelados charlies que le salgan al paso, disparando y lanzando pixeladas granadas en unos ciertamente simples decorados, mientras escuchamos una desangelada versión de la música del arcade. Casi parece hecho con SEUCK pero en una tarde. Por contra, la conversión europea de Elite es soberbia, como la mayoría de las realizadas por los británicos: mejores gráficos, multitud de enemigos simultáneos, buenos FX, modo de 2 jugadores, acción rápida y una música que para mi gusto suena mejor que la original de SNK. Además, todo se hace desde el joystick (disparar y lanzar granadas). Y tiene su presentación con su avioncico y todo. No hay color, vamos.
Ganador: Europa.

Rampage (Activision/Europa 1987, Activision/EE.UU. 1988)
Versión Europa.
Versión EE.UU.
Este original, divertido y cómico arcade de Bally-Midway en el que podemos manejar un pseudo Godzilla, un pseudo King Kong o un pseudo... erm... hombre-lobo gigante que deben destruir los edificios de una ciudad, tuvo 2 versiones separadas en el tiempo por 1 año. Ambas son muy similares a nivel gráfico e incluso sonoro (los efectos de explosiones y golpes están digitalizados) y ambas tienen un adictivo modo de 2 jugadores, pero la jugabilidad dista bastante entre ambas. En la primera versión el control es poco intuitivo, y acciones como subirse a edificios o toñarlos son complicadas de realizar, mientras que en la segunda conversión el control es más intuitivo. Además, ésta cuenta con detalles como cuando nuestro alter ego se zampa un soldado, o más enemigos y bombas en pantalla. Y menos bugs gráficos. Aunque un buen detalle de la versión europea es que siempre salen los 3 monstruos en pantalla.
Ganador: EE.UU.

Afterburner (Activision/Europa 1988, Mindscape/EE.UU. 1989)
Versión EE.UU.
Versión Europa.
Convertir el clasicazo de SEGA a nuestra panera parecía imposible a priori, pero se podía hacer. Se podía hacer mal, como hizo Activision, o bien, como hizo Mindscape un año después. En este caso la conversión americana gana por goleada: un área de juego mayor, gráficos más detallados, movimientos más suaves y realistas (y esto era realmente complicado en tan solo 64KB de RAM), rápida y más verosímil acción y un temazo de Maniacs of Noise, que siempre suma puntos extra. La versión europea (que para algunos es realmente el Afterburner II, aunque salió antes que el teórico Afterburner I de Mindscape, en fin, un lío) es justo lo contrario, añadiendo la pega de un peor control que la hace más difícil y menos jugable. Un desastre.
Ganador: EE.UU.

Como podéis ver, el vencedor ha sido EE.UU. por un ajustado 3-2, aunque en realidad el resultado es lo de menos. Sé que dejo fuera juegos como Bionic Commando o Space Harrier, pero he preferido centrarme en las conversiones a las que más he jugado, bien sea en su día en la máquina real (Street Fighter, Ikari Warriors y Rampage, curiosamente las versiones "buenas") o emulados.

Vosotros, ¿qué pensáis? ¿Estáis de acuerdo con el resultado? ¿Creéis que alguna de las versiones para mi perdedoras es mejor que la otra? Espero vuestros comentarios.


Salu2, Paco.

domingo, 24 de agosto de 2014

La Edad de Oro del Software Español en el C64: Topo Soft

Hace unos meses comenté algunos de los juegos de Dinamic a los que más he jugado en C64, en un par de artículos que están aquí y aquí, aprovechando que acababa de leer Ocho Quilates. En este artículo repasaré varios lanzamientos de Topo Soft, la compañía nacida en el seno de la importante distribuidora de videojuegos Erbe que dirigía entonces Paco Pastor. Topo no fue tan generosa en sus lanzamientos para nuestra panera como Dinamic, aunque sí para las otras máquinas de 8 bits, pero nos proporcionó algunos títulos que merecen mucho la pena, y que bajo mi punto de vista eran generalmente más jugables que los de los hermanos Ruiz. Vamos a repasarlos...

Silent Shadow (1988)
A esto le pones un "Rock you like a hurricane" de BSO
y queda...
Siempre he tenido la sensación de que este título, con algún que otro pequeño cambio, podría haber tenido más éxito que el que tuvo. Llegó a mis manos en el famoso pack Erbe 88 que muchos tendréis. Es un shoot'em-up de desarrollo lateral para uno o dos jugadores con unos scrolls horizontal y vertical muy suaves (sí sí, un juego lateral de navecitas para C64 con ambos scrolls, similar al X-Out), unos buenos gráficos -quizás se mezclan en ocasiones los colores de escenario y disparos-, una dificultad bien ajustada y mucha acción a gran velocidad. La mayor pega que le pongo es que la música, lenta y tirando a la balada, no tiene nada que ver con la temática de un juego tan frenético. Pero vale mucho la pena, si no lo habéis probado nunca, ya tardáis. Un detalle para los rockeros: ¿a qué banda os recuerda el tipo de letra de esos "SCORE"?

Mad Mix Game (1988)
Que noooo, que no es el Pac-man, ¿no ves que tiene
patas?
Otra joya del pack Erbe 88 que estuvo a punto de ser el juego de acompañamiento de la Game Boy. Imaginaros el pelotazo que hubiese pegado Topo. El éxito del juego involucró a Pepsi con una campaña promocional, de ahí la publicidad en el juego. Mad Mix Game es un clon del clásico Pac-man (diría mejor del Pacmania) "tuneado" para desmarcarse del original. Algunas de las mejoras son power-ups que nos convertirán en hipopótamo, excavadora o caza de combate (dispara a los fantasmas al estilo Space Invaders, muy original), zonas de recorrido automático, puertas o los pies que tiene nuestro protagonista. Especialmente destacable es el tema del menú principal, una melodía popera de Gominolas muy pegadiza. Muy recomendable.


Chicago's 30 (1988)
Acabar con la mafia en este juego es realmente
difícil...
El tercer y último juego español que venía en el Erbe 88 para C64 (otras versiones venían con los 5 juegos hispanos). Ambientado en la época de Capone y Elliot Ness, aquí somos un policía que, armado con su metralleta Thompson, deberá abrirse paso por diversos escenarios como el muelle de un puerto o las calles de una ciudad montado en un coche, disparando a todo mafioso que le aparezca. De gráficos sencillos pero muy efectivos y muy bien ambientado (fijaros en ese pianista de cine mudo), su principal problema es su elevada dificultad, que lo hace muy frustrante. De nuevo la música de Gominolas sobresale.


Emilio Butragueño ¡Fútbol! (1988)
Se va Míchel por la banda y... deja en paz a
a Valderrama,¡hombre!
El equipo de Javier Cano trató de clonar el clásico arcade Tehkan World Cup y se quedó a medio camino. Emilio Butragueño copia la perspectiva cenital y la rápida velocidad de desarrollo del juego de Tehkan, pero varios bugs (sprites que aparecen y desaparecen o ese portero que se pone a hacer paradas cuando tiene que sacar) y sobre todo el hecho de que sólo podamos jugar un partido sin posibilidad de hacer competiciones le resta muchos enteros. Eso sí, el modo de 2 jugadores es muy muy adictivo y puede generar piques muy interesantes. Y sus músicas valen mucho la pena. En su día fue todo un (pausa estilo Matías Prats)... pelotazo. Se vendió como churros.


Metrópolis (1989)
"Vaya por los dioses, pensaba que me había
bajado en la planta de caballeros."
Reconozco que este juego lo descubrí hace pocos meses y me llevé una sorpresa agradable, ya que pensaba que sería un truño y no lo es. Sin ser ninguna maravilla, este arcade lateral que mezcla personajes de estilo mitológico con escenarios modernos, es entretenido y está bien hecho, aunque su sistema de control es mejorable y se echa de menos algún que otro power-up. Sus gráficos son muy coloridos aunque algo pixelados, tiene buenos efectos sonoros y otra genial banda sonora del gran Gominolas. En Metrópolis el argumento es lo de menos. Debemos avanzar pantalla tras pantalla (aquí no hay scroll) repartiendo mamporros a todo ser bípedo que nos entorpezca el camino. Merece pegarle un tiento para leer alguna que otra vez el "Fallaste miserablemente" que sale cuando nos matan.


Gremlins 2 (1990)
Recuerda no mojarlos, no darles de comer y no
mirarles a los ojos... no, eso era para los lobos.
El último título que publicó Topo para nuestra máquina fue una videoaventura, y curiosamente fue una licencia cinematográfica, algo muy poco frecuente en nuestra industria del videojuego. El juego tiene un desarrollo parecido a Metrópolis, es decir, vemos la acción lateralmente pantalla a pantalla, con bonitos y coloridos gráficos, buenas animaciones, pero una dificultad muy alta. La música es un calco de la banda sonora de las películas, y los efectos de sonido son correctos. En su día tuvo un relativo éxito gracias a la película y a que se hicieron versiones para múltiples máquinas de 8 y 16 bits, aunque algunas de estilo muy distinto a ésta, como la de NES. Pasable.

En la próxima entrega nos iremos a la Ópera (mira que soy original, ¿eh?).


Salu2, Paco.

sábado, 2 de agosto de 2014

30 años con el Commodore 64 (II)

Continuamos mi periplo por el mundo commodoriano por donde lo dejamos, a mediados de los 80. Como le pasó a tanta gente, en las revistas del sector que entraban en mi casa (Commodore Magazine y Commodore World) se anunciaban muchos títulos cuyo prohibitivo precio hacía que fuera difícil comprar más que uno o dos al mes.
El datassete del C64, fuente de diversión y de algún que otro dolor de cabeza.
Así que recurrimos a los señores del parche en el ojo para obtener juegos a un precio más asequible. Gracias a la piratería pudimos cargar juegos como el peliculero Rambo, Commando, HyperSports (este casi nunca cargaba, pero como no tenía garantía...), el curioso Kawasaki Rythm Rocker, el adictivo Kung Fu o el Pitstop II, que en casa rebautizamos como "Scalextric" porque teníamos uno con los coches rojo y azul de seis ruedas y aquello se parecía, y al que le dimos mucha caña mi hermano y yo. Muchos de estos juegos venía con su trainer, es decir, su menú para elegir vidas o armas infinitas, lo que te evitaba el recurrir a trucos o pokes para pasártelos.
Una de mis primeras compilaciones piratas en cinta, quitando las de Star, claro. 
Pero la verdadera revolución fue la adquisición de una unidad de disco Commodore 1541 alrededor de 1988 por unas 25.000 ptas de la época. Muchísimo dinero. Casi más que lo que costaba el propio C64. Pero era un periférico muy potente, que contaba con su propia CPU CMOS 6502 y su sistema operativo de disco (DOS). Mi padre llegó a comprar un manual de la mítica Data Becker sobre este aparato, pero nunca llegamos a aprovecharla del todo, demasiado complejo.
La potente unidad 1541.
En el plano puramente lúdico, la 1541 supuso la llegada a nuestro hogar de decenas de títulos que no solían venderse en formato disco en nuestro país, aunque en el Reino Unido, EE.UU. o Alemania era un periférico habitual (aquí reinaban las cintas de cassette, un soporte que muchos parecen venerar ahora, olvidando los dolores de cabeza, dudosa fiabilidad y tiempos perdidos en largas cargas que nos hacían sufrir). Todos, absolutamente todos, piratas, claro. Y así llegaron el magnífico Samurai Warrior, el Colossus Chess (en casa tuvimos fiebre por el ajedrez durante unos años), los adictivos y deportivos Summer Games I y II, el gran Target Renegade, las conversiones de Pacmania o Wonderboy o el que para mi es el mejor juego de fútbol creado nunca para el C64 y al que nos enganchamos tanto en casa que nuestras notas escolares se resintieron por su culpa: Microprose Soccer. Los juegos cargaban más rápido (tecleando el conocido LOAD "*",8) y pocas veces fallaban.
Un par de disquetes cargados de títulos clásicos.
Respecto a los joysticks, nuestro 1311 duró poco, por lo que adquirimos un par de los famosos QuickShot II, que si bien tenían un diseño muy atractivo y un autofire útil en muchos shoot'em-ups, ciertamente duraban bien poco. De vez en cuando mi padre cogía los "microinterruptores" (por llamarles de alguna manera) supervivientes del viejo 1311 y los colocaba en nuestros QuickShots -en una operación que él llamaba "desvestir a un santo para vestir a otro"-, pero cuando se agotaron, decidí seguir las instrucciones de una antigua Commodore World que explicaba cómo crear tu propio gamepad y creé uno casero, pero aquello no era lo mismo que una palanca y no nos acostumbramos nunca. Por fortuna dejamos de sufrir cuando en 1991 mi padre nos compró en Barcelona un par de MHT Ingenieros que serían ya nuestros últimos joysticks para la panera. Tenían un diseño robusto, resistente y muy ergonómico, dos botones de fuego y unos microinterruptores que, con el adecuado mantenimiento periódico (uséase, limpieza de contactos), eran prácticamente eternos.
Los gamepads también estaban disponibles para el C64, y los podías hacer tú mismo.
De hecho, este modelo me gustó tanto que, cuando tuvimos un PC en casa, lo volví a comprar pero para estas máquinas, aunque no funcionaba igual de bien, ya que había que calibrar los ejes XY continuamente o perdía precisión.
La bestia hispana: mi amado joystick MHT Ingenieros.

En el próximo capítulo: el teletexto y los intercambios, y más revistas.


Salu2, Paco.

miércoles, 2 de julio de 2014

La Edad de Oro del Software Español en el C64: Dinamic (y II)

Concluyo aquí mi repaso a algunos de los lanzamientos de Dinamic para nuestra panera durante la Edad de Oro del Software Español:

Navy Moves (1988)
¡Hombre al agua! Y así todo el rato...
La segunda parte del Army Moves fue un proyecto en el que Dinamic puso toda la carne en el asador, cuidando desde su portada de Luis Royo (con ese pseudo-Schwarzenegger sacado de Commando) al empaquetado del producto... pero la dificultad de su primera fase echó atrás a muchos. Como a mi. Confieso que no he podido superar más que unas pocas boyas montado en la lancha, así que poco puedo comentar de este juego, frustrante como él solo. Por lo que he leído, el resto es más asequible, pero no creo que llegue a comprobarlo más que con vidas infinitas, y como soy muy reacio a usar trucos...


After the War (1989)
Te voy a partir el diodenarl, ¡fistro!
Beat'em up postapocalíptico de buenos gráficos (especialmente los decorados) y efectos sonoros, al que para variar pierde su dificultad y unos movimientos del protagonista ciertamente ortopédicos (me recuerdan un poco a los de Chiquito de la Calzada). Debemos abrirnos paso por una Nueva York devastado por una guerra, golpeando con puñetazos y patadas a todo cachas que se nos cruce. Cada vez que nos maten deberemos comenzar la fase desde el principio y matar de nuevo a los mismos enemigos, lo cual frustra bastante y quita las ganas de volver a cargarlo.



A.M.C. (Astro Marine Corps) (1989)
Buscando pastillas para curar la hepatitis
desesperadamente...
Arcade de acción lateral en el que manejamos a una especie de marine espacial que debe matar a todo bicho viviente con que se cruce, disparando una especie de cheetos que tienen la curiosa propiedad de rodar por el suelo. A priori no parece muy complicado, pero tiene algunos detalles que lo dificultan, como un límite de tiempo para hacer cada sección que no se renueva cuando morimos y volvemos a empezar desde el principio, o la imposibilidad de pasar algún punto si nos quedamos sin granadas, por ejemplo. Gráficamente es simple (la versión para CPC es bastante mejor) aunque con un suave scroll, y la  calmada música no pega mucho con la temática.

Narco Police (1990)
Lo mejor de Narco Police es su original punto de vista de
la acción.
Desarrollado por el equipo uruguayo Iron Byte, prometía mucho pero por desgracia no colmó las expectativas, en parte por su lentitud y por... exacto, su elevada dificultad. Pertenecemos a un comando especial de la policía que debe entrar, armado hasta los dientes y con el más sofisticado equipamiento tecnológico, en un centro de producción de estupefacientes para destruirlo. Se puede considerar un precursor de los FPS modernos, pero si los momentos de acción se desarrollaran a la velocidad normal (y pudiésemos ver los proyectiles que disparamos), sería más jugable. Una pena porque su envoltorio de gráficos y sonidos tenía calidad.

Para superar esta pantalla hay que echarle... huevos.
Megaphoenix (1991)
El penúltimo título de Dinamic para el C64 fue un clásico arcade matamarcianos, conversión modernizada del Phoenix para recreativas de 1980 de Taito, una juego estilo Space Invaders. Gráficamente muy cuidado y con buenos movimientos y efectos de sonido, cuenta con una melodía de los geniales Maniacs of Noise en su menú (la misma del menú del After the War). No es excesivamente difícil, esta vez supieron calibrar este aspecto correctamente, y contamos con power-ups (p.ej.: cañones adicionales) y un escudo para volvernos indestructibles temporalmente. Quizás peca de repetitivo tras superar varias pantallas (como la mayoría de juegos "de navecitas"), pero es muy recomendable.


Hammer Boy (1991)
Hammer Boy se ha hecho fuerte en el fuerte. Olvidadlo...
El último juego que Dinamic lanzó para los 8 bits fue un divertido arcade al más puro estilo hand-held o recreativa en el que tenemos que defender de los invasores un fuerte vaquero, un barco pirata y un castillo, martillo en ristre. Con gráficos y músicas correctas, movimientos limitados (izquierda, derecha y fuego para destruir bombas o repeler ataques), su jugabilidad es muy alta si os gustan los juegos simples para echar unas partiditas de unos pocos minutos. Una vez lo cargues y comiences a jugar, te quedarás enganchado un buen rato tratando de evitar que los enemigos invadan por tierra y bombardeen por aire tu plaza.


Hasta aquí mi repaso a Dinamic. Como veréis, se han quedado fuera títulos como Phantis, Turbo Girl o Satán, pero no pretendo hacer un repaso exhaustivo de todos los lanzamientos de cada compañía y he preferido centrarme en los que más conozco y a los que más he jugado.

Y tú, ¿qué opinas de estos juegos? Espero vuestros comentarios...


Salu2, Paco.

sábado, 7 de junio de 2014

La Edad de Oro del Software Español en el C64: Dinamic (I)

Hace poco terminé de leer los dos volúmenes de Ocho Quilates, la gran obra de Jaume Esteve dedicada a la llamada "Edad de Oro del Software Español". Son dos libros muy recomendables. En este y sucesivos artículos repasaré algunos de los lanzamientos más relevantes de compañías como Dinamic, Topo u Opera para nuestra estimada panera. Mi opinión personal sobre esta época es que, si bien fue muy provechosa para sistemas como Spectrum o Amstrad CPC (los más numerosos en España) y les proporcionó títulos de gran calidad, para equipos menos populares aquí como C64 o MSX fue decepcionante debido a que algunos de estos juegos no se llegaban a convertir, cuando se hacía la jugabilidad era inferior, y muchas veces no se aprovechaban las capacidades superiores de estas máquinas (especialmente sangrantes eran las versiones para MSX, meras conversiones de Spectrum que no aprovechaban sus mejores gráficos). Aparte de la exagerada dificultad de la mayoría de los juegos, un rasgo ya legendario en nuestros juegos y común en cualquier plataforma.

Empezamos pues con Dinamic, la compañía madrileña a la que hay que agradecer la gran cantidad de lanzamientos que dedicó a nuestro Commodore, a pesar de ser un sistema minoritario en nuestro país. Los juegos de Dinamic generalmente tenían buenos gráficos y buenas músicas y efectos, pero una dificultad muy alta que rebajaba mucho su jugabilidad.

Army Moves (1986)
¿Es Moon Buggy? ¿Es Silkworm? No, es ¡Army Moves!
Si habéis jugado al Moon Buggy o incluso al Silkworm encontraréis similitudes -o mejor, "homenajes"- en este clásico de Dinamic. Es un arcade en el que manejaremos un todo-terreno lanza-cohetes, un helicóptero y un soldado infiltrado en una base enemiga. La verdad es que en su día no le presté mucha atención por su dificultad, pero hace poco lo rejugué y mi opinión cambió (descubrir que también se puede disparar a ras de suelo ayudó bastante). Además, tiene gráficos y sonido muy cuidados, con esos scrolls parallax, grandes sprites en movimiento y su música basada en El puente sobre el río Kwai. De hecho fue desarrollado por Imagine y se nota. Eso sí, es difícil como él solo. Pero muy recomendable.


Game Over (1987)
En caso de accidente no me toquen el pezón...
Cuando tras un partido, de un equipo de fútbol se dice que el mejor ha sido el portero, ya sabemos cómo ha estado el resto. Aquí pasa lo mismo: lo mejor fue la portada, con ese pezón de quita y pon que tanto revuelo causó en el puritano Reino Unido. El juego: terrible, injugable, decepcionante. Un arcade espacial lateral con control nada cómodo, gráficos simples, movimientos del protagonista ingobernables, y una dificultad que invitaba a guardarlo en un cajón para siempre. Lo único salvable quizás, la música. Tiene una historia pero, ¿a quién le interesa si no vale la pena jugarlo? Olvidable.


Fernando Martín Basket Master (1987)
Acostumbraros a ver encestar a Fernando Martín
una y otra y otra vez...
Voy a intentar no ser muy duro, pero al lado de One on One, el grandísimo Two on Two o incluso International Basket, este Basket Master se queda pequeño. Vale que tenemos delante a uno de los jugadores más carismáticos de nuestro basket, que los sprites son grandes (aunque pixelados) y se mueven con suavidad, y que disponemos de repeticiones de las mejores jugadas, pero la extraña proporción de tamaño jugadores-pista, que sólo podemos jugar partidos aislados y sobre todo su extremada dificultad (en varias partidas como beginner aún no he conseguido anotar una sola canasta), le hacen perder mucha jugabilidad y ganas de repetir. Al menos tiene música del gran Jonathan Dunn...


Freddy Hardest (1987)
Freddy Hardest, el tipo más duro de la Luna.
El protagonista de este juego es el personaje creado por Ventura & Nieto, a los que conocí gracias a sus divertidas viñetas en la Micromanía formato sábana. Es un arcade en el que debemos avanzar matando con nuestra pistola de rayos y nuestras patadas a los bichos que se nos cruzan. Gráficamente está bastante logrado (especialmente las explosiones de los enemigos al ser alcanzados y los movimientos de Freddy), pero de nuevo la dificultad le quita enteros. Por ejemplo, resulta frustrante saltar a una plataforma sin saber si una babosa flotante aparecerá por el otro lado y nos matará. Aún así, merece la pena probarlo.


La Guerra de las Vajillas (1988)
Así arranca esta descacharrante aventura.
Divertida aventura conversacional que parodia el argumento del episodio IV de La Guerra de las Galaxias, en la que aparecen lugares como Tampoine o la Estrella Pringosa y personajes como Darth Water, la princesa Paca Holgazana o Obi-Juan Que-no-ve. Los gráficos, como en todas las aventuras de la época, son meramente decorativos, ya que los textos descriptivos y los comandos (NORTE, SUR, COGER, DEJAR, etc) son la "chicha" del juego. Este género fue barrido por las aventuras de Lucasfilm y similares a finales de los 80 y creo que ha envejecido bastante mal. En su día me lo pasé con un compañero de clase gracias a una guía de Micromanía.

Y tú, ¿qué opinas de estos juegos? Espero vuestros comentarios...


Salu2, Paco.